LA BIBLIOTECA DEL PADRE SUÁREZ

Nuestra biblioteca, gracias a una de esas casualidades del devenir histórico, es una de las más antiguas de Andalucía Oriental.

Aunque el centro fue creado por una ley de 1845, cuando el Instituto carecía todavía de un edificio propio y estaba provisionalmente instalado en lo que hoy es el Colegio Mayor San Bartolomé y Santiago, recibió  fondos procedentes de  colecciones de monasterios y conventos que provenían de las distintas desamortizaciones realizadas a lo largo del siglo XIX. Desamortizar significaba entonces poner en circulación los bienes que se consideraban improductivos por estar en posesión de  nobles y, sobre todo, de la Iglesia. Las desamortizaciones más conocidas son las de Mendizábal y Madoz; esto es lo que explica que tengamos libros mucho más antiguos que el propio Instituto Padre Suárez.

A lo largo de los años la Biblioteca pasa, como no podía ser de otra manera, por toda clase de vicisitudes y altibajos. Al construirse el edificio que es nuestra sede actual, se la dota de un recinto noble y espacioso, que se conserva bien a pesar de reformas y momentos de penuria, como después de la Guerra Civil, cuando se usa  como aula y se descuida su utilización primordial, lo que se reflejará en el deterioro de volúmenes, estanterías y ficheros. Se hacen algunos intentos de sistematización y recuperación del fondo histórico, pero al llegar tiempos mejores se trabaja casi exclusivamente con los libros nuevos, ya que no existen disposiciones presupuestarias ni de horario para un mejor mantenimiento de la biblioteca.

Hoy día, gracias a una decisión tomada a comienzos de nuestro siglo y en honor de uno de nuestros más ilustres alumnos, se la conoce como Biblioteca Francisco Ayala.

Recientemente se ha abordado la ingente tarea de catalogar los fondos y limpiar y restaurar volúmenes y armarios. Aunque el presupuesto es escaso y las dificultades grandes, poco a poco se va poniendo en marcha este proceso, imprescindible para la conservación de nuestro patrimonio. Ya se ha dado fin a la catalogación del fondo histórico y queremos continuar con las colecciones de revistas y periódicos.

Tenemos unos 16.000 volúmenes (sólo en el fondo antiguo) en distintos idiomas: francés, inglés, árabe, hebreo, latín, griego, alemán e incluso dos políglotas. Comentamos a continuación las características de algunos ejemplares especialmente destacados.

ALGUNOS TESOROS DE NUESTRA BIBLIOTECA

Del siglo XVI datan nuestras más antiguas piezas. Los libros de este siglo están frecuentemente en latín, pues ésta era entonces la lengua universal de cultura. Si bien las obras literarias se componen en su mayoría en la lengua materna, para los textos científicos se sigue prefiriendo aquélla. Nosotros tenemos tres joyas de esta época: dos tratados de botánica, con maravillosas ilustraciones, y otro de mitología. Se trata de los dos volúmenes de De Plantas de Mathiol , de 1565;  la  Historia Generalis Plantarum de Dalechamps, de 1586 y La Philosofia Secreta de Juan Pérez de Moya, de 1585.


Del siglo XVII destacamos una obra, la Historia Eclesiástica de Granada, de Francisco Bermúdez de Pedraza, todo un clásico para los conocedores. La edición que tenemos es de 1639, aunque parece ser que la primera es de 1638.

Al siglo XVIII pertenece uno de los ejemplares más valiosos de nuestros fondos,  la primera edición del Diccionario de la Lengua Castellana de la Real Academia, que es de 1780.

La elaboración de un diccionario del castellano fue una de las primeras tareas que se impuso la RAE al ser fundada en 1713. Al principio se editó un Diccionario de Autoridades en seis volúmenes (1726-1739) que luego se refundió por primera vez en un solo tomo en la edición que nosotros tenemos.